Lo juro, familia.

-¿Cuánto costó?

-… (Respuesta de mi papi indicando el monto)

-(risas) El doble de lo que habíamos presupuestado. Claaaro, como a tí no te cuesta (más risas).

 

(Pasan, aproximadamente, 30 minutos)

 

-Yo te lo voy a regalar, hijita. No te preocupes. (cierra la puerta, luego de dejar el dinero en el tocador)

 

Las lágrimas caen desesperadamente de mis ojos, como ahora que lo recuerdo. No, no era nada costoso. Lo juro. No diré qué era, pues sólo sería el blanco de burlas por no poder costear eso para mis papás, quienes toda la vida se han desvivido por mí, mis necesidades y mis engreimientos. Lo siento. Juro que esto va a cambiar… algún día…MUY pronto, espero…Y si me preguntan ¿por qué me siento tan culpable?, la respuesta es: ellos son TODO. No puedo poner una foto de ellos (aunque la última que se tomaron es hermosa) porque no tengo su autorización. Sin embargo, sí puedo contarles acerca de ellos.

 

Mi mami (a quien le digo “Cachete”) es el ser humano más inteligente del mundo. Claro, lo aprendió de su padre (mi “papapa”). Ella tiene casi 56 años y JAMÁS pierde el interés de aprender. Todo lo sabe y lo que no conoce, lo investiga. Como yo siempre le digo (y ella presume de eso) es una enciclopedia parlante; con ella encuentras información más confiable de la que puedes hallar en cualquier buscador de internet. No sólo eso… ella es fuerte, muy fuerte. Y ojo que la fortaleza no se demuestra en cuántas lágrimas te aguantas; sino, en reconocer cuando algo te está matando por dentro, llorarlo, vivir el “luto” y luego seguir adelante. Nunca he conocido a una mujer que ame tanto como ella… Ay, si la vieran viendo a mi papá… y ¿saben? Siempre ha sido así, desde que tengo memoria. Eso me hace feliz porque estoy convencida de que mi hermana y yo somos fruto de un amor muy lindo. Ese amor que hace que la familia se mantenga unida (gracias al esfuerzo de ella, realmente). No me juzga, me acepta como soy (con locuras incluidas, mis errores y mis virtudes) y lo mejor de todo es que me alienta a ser una mejor persona y profesional. Si me preguntan, cuando sea grande, quisiera ser aunque sea la mitad de lo que ella es y representarle a mis hijos si quiera la mitad de lo que ella significa para mí.

 

Y mi papi, más conocido como “Lunkito”, es el hombre más tierno del mundo; es amable, detallista y nos engríe mucho. No duda en levantarse temprano para llevarnos el juguito de fresa o de papaya al cuarto, ni en prepararnos un “misterioso”, como él le dice al sándwich mixto. Él jamás duda en hacer algo que nos regale una sonrisa… ¿lo mejor? Es que lo hace sin esperar nada a cambio, aunque se merece TODO de vuelta. No es un pan de Dios, ha fallado y lo ha sabido aceptar; pero hoy trata de ser la mejor versión de él para mi mami, mi hermana y para mí.  Sí, hemos pasado por “vacas flacas” pero de todas ella ha sabido reponerse e inventar (junto a mi mami y su espíritu emprendedor) alguna salida para no vernos afectados.

 

Mi hermana, la loca más loca del planeta pero, al mismo tiempo, la más noble que puedan conocer. Se hace la fuerte; finge fortaleza pero lo hace para que no le hagan daño, pues muy en el fondo es más dulce que cualquiera de las personas antes mencionadas. Es súper inteligente, siempre la admiré. De hecho, desde pequeña, decía que era mi ídolo y trataba de hacer todo lo que ella hacía. Hoy, después de 26 años, sigo admirándola y amándola mucho. Ella sabe mis secretos más oscuros y jamás me ha juzgado. Se va, se va pues formó una nueva familia y pronto se irá de casa. Ya no tendré a quién fastidiar, ni a quién robarle ropa pero siempre tendré a una hermana-amiga en quien confiar.

 

Como pueden ver, mi familia es excepcional. Me hacen renegar y yo a ellos pero nos amamos. Hoy, este post es para pedirles disculpas por no darles todo lo que se merecen pero juro que, algún día, tendrán TODO y MÁS. Me verán y se sentirán orgullosos de mí y de todo lo que logré gracias a ustedes, lo juro!

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