A mi ídolo de todos los tiempos

Es domingo 15 de Enero; son las 7:30 am aproximadamente y, a pesar de que es verano, siento un frío de la patada. Mis papás ya están despiertos y mi padre ya fue a comprar flores. Nos acercamos a su cuarto, mi mami cuenta “1,2,3…” Y empezamos a entonar el Happy birthday con el que los “Botetano-Usquiano” solemos despertar al cumpleañero. En este caso mi hermana.

Ella se rehúsa a despertar, pues anoche festejó y está cansada. “No molesten”, dice mientras se ríe y abraza a mis papás. Yo la miro sonriendo y le hago bromas respecto a sus 31 primaveras. A su lado, su esposo aún ronca… Digo, duerme. Miro la escena y se me hace un nudo en la garganta (llorona Style) pero lo disimulo con alguna de mis payasadas.

– Por qué quieres llorar,tonta? – me pregunta mi voz interior.

– Es que está casada, pronto se irá de la casa… Ya nada es lo mismo – contesto en mi mente.

Tengo razón. Nada es lo mismo. Ahora, todo es mejor entre ella y yo. Antes, solíamos pelear mucho. No solo con golpes (que eran fortísimos); sino, con palabras (que herían aún más). Lo peor del asunto era que ambas nos conocíamos tanto, que sabíamos dónde dolía más y era justo ahí donde apuntábamos. Felizmente, todo eso quedó en el pasado.

“Hoy, te voy a dedicar un post en mi blog”, dije. Y aquí estoy cumpliendo mi promesa, hermani. Más allá del típico “Feliz cumpleaños”, debo agradecer porque me haya tocado una hermana tan increíble. Está más loca que una cabra, le faltan varios tornillos pero es 100% auténtica. Es inteligente; siempre sacó excelentes notas sin necesidad de “matarse” estudiando. Baila fatal (como si escuchara otra música en su mente) pero canta fabuloso y siempre se lleva varias palmas. Es una campeona porque consigue todo lo que se propone, es aguerrida, valiente y muy optimista. A pesar de un par de cosas que le sucedieron, está aquí parada, sonriendo y caminando firme… Siempre a paso firme.

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Si estás leyendo esto (espero que sí), quiero agradecerte por nunca juzgarme, por siempre apoyarme y tratar de entenderme. Nuestro cariño jamás ha sido el típico de cuento de hadas pero es real, de eso no hay duda. Creo que los “eventos matrimoniales” nos ayudaron a unirnos más. Gracias por dejarme compartir contigo un poquito de esa mezcla de estrés y alegria, que se tradujeron en lágrimas de emoción cuando te vi entrando a la iglesia o bailando el vals (intentando llevar el ritmo). Definitivamente, fuiste la novia más hermosa del mundo. Ya quiero que me hagas tia.

Para terminar, déjame contarte un secreto: cuando era niña, quería ser como tú. Dejaba que estrenes y malogres mis Barbies, sólo por el placer de jugar contigo. Disfrutaba que me vistieras terrible, sólo porque luego venía el desfile de modas contigo. Y hasta sufría cuando me decías que te ibas de la casa, aunque sólo te escondías detrás de la puerta. Eras mi ídolo. Hoy, después de varios años, te admiro más… Mucho más.

FELIZ CUMPLEAÑOS, CAMPEONA!!

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